Esencia y Finalidad

 

 

Dios es una realidad patente en todos: en su claridad o en su problemática, en su presencia o en su ausencia, en la superficie o en el fondo.

Todas las religiones, de una manera u otra, manifiestan lo que el hombre ha hecho y hace, para acercarse a Dios.

La Religión Cristiana - la de Cristo - consiste en creer y tratar de evidenciar con la vida, la onda expansiva que produce el dar crédito a la realidad de lo que Dios ha hecho para acercarse al hombre.

 

El MOVIMIENTO de Cursillos consiste en:

 

Proclamar la mejor noticia de la mejor realidad: que Dios, por Cristo, nos ama; comunicada por el mejor medio: que es la amistad; hacia lo mejor de cada uno: que es su ser de persona.

 

Este es el encuadramiento, el enfoque, el punto de mira, desde donde se puede captar, mejor y más óptimamente, lo esencial del Movimiento, y la finalidad que con el Cursillo se quiere conseguir, que es ir aprendiendo a vivir la vida a la luz y al impulso de ésta verdad, tratando de realizarla en nuestra realidad, tal y como se nos presenta nuestro cotidiano vivir, intentando percibir, valorar y apreciar las cosas, los acontecimientos y las personas, desde la perspectiva del amor que Dios nos tiene.

 

El que va al Cursillo, no es absorbido por el Movimiento, porque el Movimiento no es ninguna organización ni asociación de la que el cursillista tenga que formar parte.

Por esto, más que programarle lo que pueda hacer en la Iglesia y por la Iglesia, se trata de pertrecharlo de un horizonte de sentido, de un marco de orientación y de un objetivo real, personal y humano, para que pueda sentirse Iglesia en su mundo. Este horizonte, este marco y este objetivo, que, poniendo su ilusión, su entrega y su espíritu de caridad, normalmente suele hallar en los tres días que dura el Cursillo, se le va perfilando y afianzando con el tiempo y en la vida a través de las Reuniones de Grupo y con su asistencia semanal a lo que llamamos Ultreya: reunión de reuniones de grupo.